
Ante el terremoto que convirtió a este país caribeño en un lugar triste, inseguro y temeroso, es importante recordar el Artículo 11 de la Convención las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD), herramienta para garantizar su protección
El Comité de Información de las Organizaciones de las Personas con Discapacidad de Costa Rica (COINDIS) hace un vehemente llamado a las instituciones encargadas de este sector de la población costarricenses pronunciarse y coordinar acciones tendientes a apoyar los derechos humanos de las personas con discapacidad de Haití ante la amenaza y grave situación que se cierne sobre ellos luego del cataclismo sísmico que sufrió ese país del Caribe.
Irene Coen Alfaro, miembro del COIN DIS da cuenta de informaciones alarmantes donde se muestra la urgencia de que se tomen medidas inmediatas para proteger a las personas con discapacidad de Haití.
Coen Alfaro integrante de la Junta Directiva del COINDIS, indica que pese al impacto que la población costarricense ha vivido a través de las imágenes y noticias, que los medios de comunicación han difundido de la caótica situación en la que encuentra Haití, se aprecia en los informes la significativa ausencia de referencias a las personas con discapacidad las cuales se encuentran entre las más severamente afectadas, aisladas y estigmatizadas. Se estima que aproximadamente 800,000 haitianos vivían con algún tipo de discapacidad antes del terremoto.
Por supuesto, este número se está incrementando sustancialmente producto de la naturaleza de las lesiones, la falta de agua potable y medidas sanitarias apropiadas en los campamentos temporales y las necesidades de la atención médica en curso y los antibióticos.
Artículo 11
La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD), por sus siglas en ingles) entró en vigor en el mes de marzo de 2008. El Artículo 11 de la Convención trata sobre la obligación de los Estados Partes hacia las personas con discapacidad durante las crisis humanitarias. Este Artículo constituye una poderosa herramienta para garantizar que las personas con discapacidad sean incluidas en la planificación previa al desastre y que los derechos y las necesidades de las personas con discapacidad sean atendidas durante la crisis humanitarias y los desplazamientos cuando de igual forma se vincula con otros artículos relevantes de la Convención como el Artículo 4 (Obligaciones Generales), el Artículo 9 ( Accesibilidad), el Artículo 10 (Derecho a la vida), el Artículo 17 (Protección de la integridad personal) y el Artículo 19 (Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad).
Personas con discapacidad
Las personas con discapacidad enfrentan barreras adicionales, durante las crisis humanitarias y el desplazamiento, tanto cuando huyen, en los campamentos que establecen provisionalmente, en el regreso a sus viviendas y en el proceso de recuperación. Durante las crisis las sillas de ruedas, los bastones, los perros guías, las prótesis y las ayudas auditivas pueden ser destruidas o abandonadas circunstancia que aumenta la dependencia de las personas con discapacidad de sus familiares o desconocidos para que les cubran sus necesidades de alimentación y otros aseguramientos. Sin el adiestramiento adecuado, las primeras personas que ofrecen su ayuda no conocen como satisfacer adecuadamente las diferentes necesidades de las personas con discapacidad.
Los campamentos y la distribución de alimentos son establecidos y organizados en formas que no son accesibles a las personas con discapacidad. Las personas con deficiencias visuales no conocen hacia dónde dirigirse para hacer la cola para el agua, los otros refugiados pueden empujarlos durante su distribución. Semejantes situaciones amenazan la supervivencia de las personas con discapacidad, incrementan su susceptibilidad a la enfermedad y a discapacidades secundarias, y viola sus derechos humanos.
Durante las situaciones posteriores al desastre, cuando se traslada a las personas con discapacidad hacia comunidades distantes, la transición se torna difícil, con independencia del momento en que fue adquirida la discapacidad. Las personas con discapacidad pueden tener que recorrer mayores distancias para encontrar el alimento, cargar el agua o tener acceso a la atención médica y otros servicios esenciales. Aún cuando ellos puedan acceder a estas necesidades, algunos se encuentran tan débiles o físicamente son incapaces de realizar traslados hasta sus hogares. Las familias que regresan a sus hogares en granjas rurales probablemente han perdido sus cosechas, el ganado y los sistemas de irrigación. Los nuevos edificios pueden no ser accesibles físicamente. Los sistemas familiares de apoyo que previamente habían sido establecidos con frecuencia están socavados.
De acuerdo con lo expresado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, las mujeres con discapacidad tienen de dos a tres veces más probabilidades de sufrir abusos físicos y sexuales que las mujeres sin discapacidad. En los campamentos, las niñas con discapacidad son más vulnerables pues no tienen posibilidades de escapar y se encuentran sin la protección de sus cuidadores.
Los mitos culturales sobre la discapacidad colocan barreras particulares a las personas con discapacidad. En Haití, por ejemplo, las personas ven a la discapacidad como una maldición o un castigo, un elevado número de niños con discapacidad son abandonados a morir en las orillas de los caminos, en los patios de los hospitales y en las alcantarillas. Semejantes creencias pueden conducir a que las necesidades e incluso las vidas de los niños con discapacidad sean consideradas menos importantes que las de los niños sin discapacidad, particularmente durante los desplazamientos.
Acciones
Se requiere de una acción urgente para brindar atención a las necesidades de las personas con discapacidad durante la crisis humanitaria y el desplazamiento. Se necesitan esfuerzos especiales para identificar a quienes poseen una discapacidad e incluirlos en los servicios y programas que se prestan, se respeten sus limitaciones, preserven su dignidad, garanticen su seguridad y les permitan desarrollar un mayor grado de independencia. La fase de recuperación del desplazamiento es de gran importancia, aunque con frecuencia se descuidan en ella las medidas que permitan la educación, el adiestramiento y la autosostenibilidad de las personas con discapacidad.
Trabajo duro
En Puerto Príncipe, la institución de St. Vincent es el hogar de 170 niños con discapacidad y presta servicios externos a cientos de niños más que necesitan cirugía, órtesis y rehabilitación. Esta facilidad se mantendrá por largo tiempo después que los medios de difusión y las agencias para crisis humanitarias hayan empacado y dejado el país. Se preparara y reconstruye para continuar su labor con los más vulnerables: los niños con discapacidad. Handicap Internacional también está establecido en Haití. Informa que los hospitales han organizado un sistema para asegurar la rotación rápida de los pacientes lesionados con el fin de salvar la mayor cantidad de vidas posibles. En estas condiciones podemos encontrarnos con que aquellas personas con tratamientos procedentes de áreas de guerra, pacientes que han recibido atención o han sido operados deben abandonar el hospital sin las indicaciones correspondientes, ni el seguimiento post operatorio o la rehabilitación. Ellos regresan a las calles o a campamentos con facilidades habitables precarias donde las condiciones higiénicas son catastróficas, promoviendo el desarrollo de infecciones y la gangrena.
Durante una semana el equipo de Handicap Internacional registró alrededor de 400 amputaciones de haitianos sólo en la capital. En la capital de la República Dominicana se realizaron cerca de 20 amputaciones. En estos datos no se cuentan a las personas con lesiones en la medula espinal y con trastornos debido al estrés post-traumático. Handicap Internacional está preparando la llegada de especialistas en rehabilitación, equipamiento y terapeutas. El trabajo continuará.
La Organización Mundial de las Personas con Discapacidad, OMPD, insta a que contacte a su Estado Parte y los medios de difusión para asegurar que sean satisfechas las necesidades de las personas con discapacidad en situaciones de crisis. Si su país ha aprobado la Convención.
Para la profesora Ligia Araya Díaz, coordinadora del COINDIS y secretaria de la Federación Red Pro- Personas con Discapacidad de Costa Rica, urgen del pronunciamiento de las autoridades costarricenses, centroamericanas y del mundo para que apoyen a esta población haitiana y juntos coordinar el lanzamiento de un plan estratégico de protección de los derechos de las personas con discapacidad de Haití donde hoy están en mayor desventaja que cualquier otro ciudadano de ese golpeado país, no sólo por el terremoto sino además por la pobreza y la discriminación de las irresponsables políticas de un gobierno que ha llevado a hacer de Haití la nación más pobre del Continente Americano.
KAE / El Pregón.org

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04 febrero | karla espinoza. Antes del terremoto en Haití se calcula que habían unas 800 mil personas discapacitadas Ante el terremoto que convirtió a este país caribeño en un lugar...









